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Finalmente, aquellas cuestiones que antes parecían difusas empiezan a aclararse de a poco. En efecto, la decisión del Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri de no celebrar el matrimonio de Alejandro Freyre y José María di Bello, no es más que la verdadera cara conservadora de un político que entre medio de todos los escándalos que lo rodean pretende simular ser un liberal, sonriendo con una mueca casi esforzada ante la cámara amateur que lo filma para su propia fanpage de Facebook.

La estrategia para “salir” del compromiso que había asumido al no apelar elimage fallo de la jueza Seijas, fue facilitada por una situación casi bochornosa y sin sentido. Si bien la mayoría de los medios capitalinos se adhirieron a la explicación del gobierno porteño aduciendo “fallos contrapuestos”, no hubo por parte de Mauricio Macri un solo ápice de coherencia y sentido común al encontrarse ante una sentencia firme, más una medida cautelar que le ratificaba que el matrimonio debía realizarse. El gobierno de la ciudad, quiso llevar el tema ante la Corte Suprema, quienes desestimaron la presentación.

Días pasados, Carmen Argibay, integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en dialogo con Magdalena Ruiz Giñazú, puntualizó sobre el tema: dejo en claro que “no hay conflicto de poderes” y que la presentación fue desestimada por estar mal planteada. También reconoció que la sentencia que autorizaba el matrimonio se encontraba firme y que jurídicamente era el Registro Civil quien debía acatar la orden de la jueza Seijas, aunque la orden en última instancia, emanara de Macri.

El Modus Operandis PRO

Finalmente, nada parece sorprendernos. Si años atrás en una entrevista a Página/12, Macri contemplaba la homosexualidad como una enfermedad, una cosa “anormal”, no nos es de extrañar que a último momento se arrepienta de ser tan liberal. Entro todos los escándalos de diverso tenor que está protagonizando en su breve gobierno, el tema de su promesa incumplida, parece resultar un tema menor. Ya Gabriela Michetti, acutó de una manera muy parecida cuando dijo que “en realidad” entiende que el matrimonio entre personas del mismo sexo es la “unión civil ampliada”.

En definitiva: cuando no es por fallos contrapuestos o “diferencias conceptuales”, de una u otra manera buscan una excusa, que les venga como anillo al dedo

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En la era digital, todo acto parace estar amenzado de inmortalizarse y quedar cristalizado por los siglos de los siglos amén. (sino, piensen en la foto de Antonini en la Rosada). Eso de que las palabras se las lleva el viento, está más cerca de ser un milagro, que una suerte para los políticos mitómanos

Así, una nueva víctima de la era digital es Gabi Michetti. Anda rondando por la red un video, donde Cumbio la famosa y popular flogger, le pregunta por el matrimonio de las parejas del mismo sexo, a lo cual, la ahora diputada electa, que por entonces se encontraba en plena campaña habría respondido con un “SI, obviamente”, ante la pregunta directa de Cumbio:

—Si yo te voto, Michetti… ¿me voy a poder casar con mi novia?

— Sí, obviamente…

Mentira… pero piadosa…

Efectivamente. De ser una progre liberal y defensora de los derechos individuales, en plena campaña, mutó a moralista ultra católica una vez electa, afirmando, que ella no habría permitido el matrimonio de Alex y José María, en el lugar de Macri.

Por supuesto, una vez electa, Gabi habrá pensado: Cumbio, si te he visto, no me acuerdo. Ahora, pasó de ser una liberal y progresista, a colgarse de los sermones de Bergo, quien ya le tiró de las orejas a Mauricio Macri por no haber apelado el fallo. Con todas sus mentiras de campaña, ocupará una banca en la legislatura. Me gustaría saber si Don Bergo no la retó a Gabi cuando por unos pocos votos, acudió al lamentable programa de Tinelli, donde la inmoralidad de culos al aire, tetas al viento y puteríos de toda clase, tamaño y textura está a la orden del día. ¿No querés también refregar el ojete en el caño? Era lo que te faltaba…

Al final, no se puede estar bien con Dios y con el Diablo… ¿o sí?

Vía AG Magazine